Oct
10

Escultores de acero y fuego

El acero está presente en nuestra vida diaria; la alquimia entre el hierro y el carbón sostiene al mundo en estructuras y máquinas eficaces como edificios, puentes, barcos y muchos productos industriales contemporáneos. Pero existen grandes artistas que encuentran en este metal no sólo un elemento resistente para los objetos de la vida cotidiana, sino también un perfecto material para expresar su inspiración.

A la vista, el acero se muestra frío, distante, se impone por sí mismo. Y transformarlo pareciera que representa todo un desafío para los escultores. Sin embargo, cuando se les pregunta por la dinámica de trabajo, aseguran que se trata de un material muy versátil, noble, cálido y que representa una perfecta analogía que explica el ciclo de la vida. Como expresa Guillermo Mac Lean, escultor, fotógrafo y escritor, “El acero se saca de la tierra, se hace algo con él y después de un tiempo, vuelve a la tierra”.

La elección de este elemento implica un hecho técnico, manual y, en algunos casos, industrial. Es un complejo proceso que incluye etapas de soldadura, ensamblado, pulido, patinado, pintado. El acero, compuesto por hierro y carbono, se puede forjar o soldar, pero no fundir. Para trabajarlo se necesita de altas temperaturas, mucha fuerza y maquinaria pesada.

Comparado con otros materiales que se utilizan para realizar esculturas, existen pocos artistas que eligen el acero porque se necesita de mucho oficio que tiene tanto de artístico como de peligroso. Es común que una partícula de carbón se desprenda a mil doscientos grados centígrados, salte por los aires y termine sobre el calzado o entre en contacto con la piel.

La escultura en acero es un trabajo en directo. Generalmente no se utilizan diseños previos a escala como sucede para la producción de esculturas en bronce, por ejemplo, que requiere de realizar una maqueta en arcilla, un molde en yeso y finalmente un vaciado con el metal.

Hay grandes muestras de talento y maestría en este tipo de expresión artística. Cada uno de estos “acerados” corta, suelda y pule el metal para transformarlo en una obra única y en la que se reconoce el alma de su creador. De de los artistas argentinos se destacan Guillermo Mac Lean, nacido en Argentina pero actualmente residente en México, quien es uno de los iniciadores en el uso de este material, autor del mural más grande realizado en acero en México; Hernán Dompé, en cuyas piezas se reconoce la simbología ancestral de las expresiones culturales de la América antigua; y Nadia Guthmann, quien esculpe animales con malla de acero en los que se pierden los límites del interior y el exterior.

Dialogar con el acero y transformarlo no es tarea sencilla; hacer de la “no forma” un objeto estético, inundar de calidez creativa la frialdad del elemento, es la misión del artista.