Oct
11

La llegada de un hermanito

Al nacer el segundo hermano, es inevitable que aparezcan celos en el mayor. Es una reacción natural, se sentirá inseguro, tendrá dudas sobre cómo serán las cosas con la llegada de un nuevo integrante a la familia. Los padres no deben sentir culpa ante esta situación, pero sí prestar particular atención cuando los celos alteran la convivencia y el desarrollo normal del niño.

 

Los celos pueden manifestarse de diferentes maneras e intensidades según la edad del hijo mayor.
Cuando la diferencia de edad es mucha, suele suceder que el niño mayor cuida excesivamente a su hermanito, pudiendo volverlo dependiente y caprichoso. Es importante que los padres eviten cargar al niño con esta responsabilidad.
Cuando la diferencia de edad no es mayor a 4 ó 5 años, más se ve afectado el niño ante la llegada del hermanito.

 

Cada niño vivirá de diferentes maneras este proceso y las conductas que manifieste variarán según las características singulares de su personalidad, pero en general podrán suceder ciertos cambios:

*Alteraciones del sueño, pedirá dormir en la cama de los padres, pedirá la presencia de alguno de ellos en su cama con variadas excusas, se despertará en medio de la noche llamándolos para asegurarse que ahí están.
* Cambios en el apetito, comerá menos y se negará a comer cosas que antes comía.
* Regresión a etapas ya superadas, se chupará el dedo, su lenguaje se infantilizará, se hará pis, necesitará ayuda en cosas que ya realizaba independientemente, como cambiarse, comer, etc.
* Podrá mostrarse especialmente sensible, cariñoso y con mucha facilidad al llanto, ya que se siente abrumado por la situación.
* Desafiante, rebelde y desobediente, intentando llamar la atención, negándose a respetar y seguir normas y pautas establecidas.
* Irritable, nervioso y con conductas de descarga como pegar o morder, por sentirse inseguro y algo ansioso por no saber qué hacer.
* Si ya asiste a alguna institución educativa, es de esperar que se niegue a asistir a la misma o que repita el modo de comportarse que tiene en su hogar.
* Puede mostrar agresividad dirigida en principio hacia la madre, o a quienes visiten al nuevo integrante, y luego hacia el hermanito.

Es de esperar que estas conductas vayan alternándose con muestras de afecto hacia el bebé, en algunos casos excesivas. Bajo nuestra vigilancia, hay que permitírselo, ya que esto nos estará indicando que nuestro niño poco a poco está aceptando la situación y que está pudiendo adaptarse a la misma, necesitará tiempo y fundamentalmente apoyo, paciencia y comprensión de los padres. Es importante que éstos encaminen al niño en este proceso. Para facilitar la superación de esta situación, podrán:

* Hacerlo participar en el cuidado del bebé, esto lo hará sentirse importante.
* Expresarle, a través de cuentos y relatos en donde puedan identificarse con el personaje, lo positivo de tener un hermano y lo positivo de ser el mayor.
* Enseñarle fotos, videos u objetos de cuando él era bebé, para mostrarle que recibía los mismos cuidados.
* Elogiar un buen comportamiento y ante conductas inadecuadas tener mucha paciencia e intentar explicar qué es lo correcto y qué se espera de él, dentro de un clima de serenidad y, en lo posible, sin gritar.
* Fundamentalmente reservar un espacio pleno para él, interesándose acerca de sus actividades diarias con exclusividad y darle una dosis extra de cariño.

Pensemos que este momento, bien superado, ayuda a madurar. Y que la experiencia de tener un hermano, si actuamos con tacto, es un valioso aprendizaje para nuestro hijo.

 

Asesora:
Lic. Gisela V. Mougel
Psicóloga
Tel.: (011) 15-5011-4065