Jun
29

Belleza anti-frio

Cuidados para la piel “híper” sensible


El frío extremo, la crudeza del viento y el cambio brusco de temperaturas que se da cuando se alternan lugares calefaccionados con el frío del exterior, pueden ser causantes de deshidratación e hipersensibilidad. Pero su influencia es mayor en las pieles sensibles que reaccionan, ante cualquier estímulo, de manera más pronunciada que el resto de las pieles.

 

La piel sensible es una piel irritable, presenta enrojecimiento, calor, deshidratación y compromiso vascular. Las pieles con esta predisposición natural reaccionan con eritema a ciertos estímulos específicos como rayos solares, frío, calor, alcohol, café, té.
En el gabinete cosmetológico se pueden tratar estas manifestaciones de la piel con sesiones que apunten a mejorar la microcirculación cutánea, tonificar las paredes capilares y combatir las asperezas difusas por medio de principios activos calmantes y descongestivos.

 

¿Por qué es tan importante este tipo de tratamiento?

Más allá de las molestias que ocasionan estas reacciones en las pieles sensibles, de no ser tratadas pueden llegar a producir una enfermedad llamada rosácea. Este término que proviene del latín, significa “parecido a una rosa” y describe las lesiones y enrojecimientos que aparecen en la nariz, mejillas, mentón, frente, retroauriculares, cuello y escote. Esta enfermedad, puede quedar detenida durante años en la etapa telangiectásica (las famosas arañitas) pero cuando progresa, aparecen pápulas y pústulas, llegando a un estadío hipertrófico más severo llamado rinofima.

Si bien en la actualidad el trabajo interdisciplinario médico-cosmetóloga logra buenos resultados, siempre es preferible utilizar los medios disponibles para evitar su progresión porque lamentablemente es controlable pero no curable.

Cuando genéticamente se tiene esta predisposición es fundamental realizar un importante cambio de hábitos; seguir una dieta desprovista de condimentos picantes, alcohol o café, masticar lentamente, evitar las comidas y/o infusiones muy calientes, evitar baños de vapor, no exponerse al sol y, en el caso de no poder evitar la exposición solar, hacerlo siempre con factor de protección solar 34.

En cosmética, estas pieles son tratadas con lociones o geles descongestivos y humectantes que contengan principios activos como manzanilla, alfabisabolol, azuleno, hamamelis, boswelia, malva, té verde, gingko biloba y vitamina E, y el tratamiento contempla tres fases fundamentales: hidratación, descongestión y protección.

 

Además, es muy importante el cuidado diario en el hogar con brumas descongestivas, emulsiones humectantes y protectores solares.

 

Asesora:
Lic. María Laura Lagiglia
Odontóloga
Laboratorios Laca
www.lacacosmetica.com