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10

Todo lo que hay que saber sobre Artrosis

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una enfermedad crónica que consiste en el deterioro en forma progresiva del cartílago de una o más articulaciones, y se manifiesta clínicamente por dolor, rigidez, limitación del movimiento y deformidad del sitio afectado, conduciendo en algunos casos a una severa discapacidad. También se la denomina osteoartritis u osteoartrosis. Es una enfermedad de larga duración en la que no se puede prever una cura, por lo cual es importante el diagnóstico del reumatólogo y el tratamiento adecuado para lograr su control. La artrosis representa la patología articular de mayor incidencia y por lo tanto, una de las consultas médicas más frecuentes.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad?

En la artrosis se pueden describir 4 etapas evolutivas:
1. El cartílago inicialmente se carga de agua, se torna poco elástico y predispuesto al daño por el uso.
2. Con el tiempo el cartílago se resquebraja y va dejando zonas descubiertas del hueso, haciendo que su fricción acelere su deterioro, mientras que en la columna vertebral los discos pierden su altura y se producen los llamados pinzamientos.
3. En el hueso que se encuentra por debajo del cartílago dañado se producen microfracturas, comienza a compactarse y se originan los osteofitos o “picos de loro”.
4. Por último, se pueden producir verdaderos quistes líquidos dentro del hueso y por debajo del cartílago dañado, como así también pueden aparecer restos de cartílago o hueso flotando en el líquido articular (líquido sinovial), que a su vez se encuentra en cantidades excesivas.

¿Qué articulaciones afecta?

La artrosis puede afectar cualquier articulación, pero las regiones comúnmente dañadas (en forma aislada o aditiva) de acuerdo con la edad son: las manos, las rodillas, la cadera y la columna vertebral (sobre todo las regiones cervical y lumbar). Raramente compromete muñecas, codos, hombros y tobillos, pero cuando lo hace generalmente es por un traumatismo previo. Por lo general, en los hombres mayores de 50 años la dolencia se sitúa en la cadera, mientras que en las mujeres de entre 40 y 50 años se localiza en las manos y las rodillas, constituyendo la forma más frecuente de artrosis.

¿Cuáles son los síntomas?

Los primeros síntomas que generalmente aparecen son: dolor, rigidez y limitación del movimiento en las articulaciones. Las primeras molestias pueden ser que se produzcan como resultado de un esfuerzo y luego desaparezcan con reposo, pero si la enfermedad avanza, la aparición del dolor se hará más frecuente. Por lo tanto, debemos estar atentos a determinadas dificultades que pueden aparecer con los movimientos que realizamos en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo, cuando nos abrocharnos la ropa, nos peinamos, nos cepillamos los dientes, utilizamos cubiertos e incluso cuando levantamos algún objeto.

¿Cuál es la causa?

Si bien no tiene una causa conocida, existen algunos factores que incrementan el riesgo de desarrollarla como la herencia y el traumatismo previo. La obesidad no genera artrosis pero la empeora, ya que afecta predominantemente a las articulaciones que soportan peso, como es el caso de la columna lumbar, las rodillas, las caderas o los pies. Podemos decir que la edad es otro factor que se debe considerar en la aparición de la artrosis debido a que los tejidos, al igual que los cartílagos, se encuentran más dañados y su capacidad de reparación y regeneración frente a las lesiones es menor.

¿Cómo se puede diagnosticar?

El diagnóstico se basa en la historia clínica y el examen físico. Para descartar otros procesos patológicos, será conveniente realizar análisis de sangre y orina, al igual que complementar con imágenes radiológicas, tomografías o resonancia magnética.

¿Cómo debemos actuar?

Resulta fundamental visitar a un reumatólogo ya que es el profesional más apropiado para realizar el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de la artrosis. La detección temprana es la mejor forma de combatir la enfermedad debido a que no hay manera de prevenirla y el tratamiento adecuado, así como su continuidad, es lo óptimo para impedir la progresión de la artrosis.

¿Cómo puede tratarse la ARTROSIS?

En ausencia de una cura para la artrosis, diversas modalidades terapéuticas son utilizadas para disminuir el dolor y aumentar la función de las articulaciones. Un buen programa terapéutico (individualizado) puede mejorar notoriamente los movimientos, la actividad física y la calidad de vida de los pacientes. Los resultados podrán optimizarse si se considera el entendimiento de la enfermedad por parte del paciente, el empleo de ejercicios terapéuticos (indicados y/o realizados por un profesional entrenado para ello), el reposo programado y un adecuado tratamiento analgésico/antiinflamatorio.

¿Cómo se diferencia de la ARTRITIS REUMATOIDEA?

Las diferencias fundamentales con la artritis reumatoidea son que esta última comienza habitualmente entre los 25 y 45 años, frecuentemente el comienzo es brusco, generalmente es simétrica en su compromiso articular (ambos lados del cuerpo por igual), presenta aumento de temperatura e hinchazón de las articulaciones, afecta manos, muñecas, codos y hombros y puede comprometer el estado general además de poder afectar otros órganos. En cambio, la artrosis es una enfermedad que afecta sólo a los adultos y nunca involucra órganos internos.

¿Hay algún consejo para tener en cuenta?

La rehabilitación y el ejercicio, además de una vida sana y sin estrés son claves para mejorar la calidad de vida. Se recomienda realizar ejercicio físico para aumentar la fuerza de los músculos y proteger las articulaciones. En caso de tener exceso de peso, el ejercicio junto a una dieta equilibrada posibilita la pérdida de peso y, de esta forma, contribuye a una mejora en el pronóstico de la enfermedad. Todo paciente con artrosis debe lograr un adecuado balance entre la actividad que desarrolla y el reposo, así como conocer sus limitaciones al realizar esfuerzos físicos o al elegir posturas para evitar el dolor. Es fundamental comprender la importancia del reumatólogo para realizar el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado. Asimismo, es importante destacar que no está comprobada científicamente la eficacia de las terapias alternativas. Por lo tanto, el médico especialista es quien debe aconsejar su mejor tratamiento.

 

Asesora:
Dr. Diego Hugo Löbbe
Traumatología / Deportología
Tel.: (011) 15-5011-4065