Oct
10

Obesidad infantil

Una problemática que no podemos negar

La obesidad es uno de los problemas de salud que más se está expandiendo en todo el mundo, convirtiéndose en Epidemia, y su prevalencia se incrementa año tras año. Según la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud realizada en el año 2005 en la que se relevó el estado nutricional de los niños preescolares y de primera infancia de todo el país, se concluyó que el 10,4% de los niños de 6 a 60 meses son obesos si se utilizan tablas de percentilos de la Organización Mundial de la Salud

Por otro lado, el 4,4% de los niños de 6 a 72 meses lo son si se usan las tablas de la Sociedad Argentina de Pediatría. La prevalencia de Sobrepeso es del 31,5%.

La presencia de un niño obeso en la familia no implica necesariamente que se disponga de alimentos en exceso. Un niño puede ser obeso y a su vez padecer carencias nutricionales en cuanto a deficiencias de vitaminas y minerales debido a una mala elección de los alimentos en cantidad y calidad (ejemplo: Anemia). También pueden coexistir en una misma familia un niño obeso y otro malnutrido.

Podemos hablar de Obesidad primaria o multifactorial (95-97%), producida por la suma de factores genéticos, ambientales, actividad física disminuida, ingesta en cantidad y calidad inadecuadas, hábito sedentario y problemas psicosociales, entre otros. En cambio, al hablar de Obesidad secundaria (3-5%) nos referimos a aquella desencadenada por ciertas enfermedades, síndromes genéticos, tumores, etc.

Muchas de las enfermedades crónicas no transmisibles (Diabetes, HTA, hipercolesterolemia, etc.) ligadas a la obesidad han comenzado a presentarse con más frecuencia en la población pediátrica. Por tal motivo es el Pediatra quien debe detectar estas complicaciones e implementar los primeros pasos del tratamiento, ya desde la infancia, a través de una herramienta tan sencilla como es la realización del control de salud, el cual consta de una historia clínica detallada y un examen físico completo, incluyendo la valoración del peso, la talla, el índice de masa corporal, el estadío o grado de desarrollo según el sexo y la edad del paciente.

Los objetivos de la intervención del pediatra son:

•    Promover un crecimiento y desarrollo normal
•    Establecer hábitos de alimentación saludables y adecuados que se mantengan en el tiempo
•    Corregir alteraciones de la conducta alimentaria si las hubiese
•    Estimular la actividad física en todas sus formas
•    Prevenir la aparición de complicaciones o tratarlas si ya están presentes

Recomendaciones para promover hábitos saludables:

•    Promover la lactancia materna
•    Estimular el desarrollo permitiendo movilidad y desplazamiento de los pequeños bajo supervisión de un adulto
•    Tolerar que los niños regulen la cantidad de comida desde la lactancia e ingesta de semisólidos
•    Favorecer en todas las edades el reconocimiento del hambre y la saciedad y la identificación de ciertos estados de ánimo que pueden confundirse con apetito
•    Suprimir o limitar el consumo de bebidas azucaradas, estimulando el consumo de agua
•    Limitar el consumo de alimentos con alta densidad energética (golosinas, snacks, gaseosas, frituras, etc)
•    Estimular el consumo de frutas y verduras (5 porciones al día)
•    Estimular la incorporación de alimentos ricos en calcio y fibra
•    Limitar el tamaño de las porciones
•    Comer comida casera la mayor cantidad de veces posible
•    Estimular las comidas en familia
•    Favorecer el hábito de desayunar y de respetar las 4 comidas del día
•    Limitar el tiempo de TV y exposición a conductas sedentarias

Todas estas recomendaciones tendrán más fuerza y continuidad en el tiempo si son implementadas para todos los miembros de la familia, ya que los cambios de hábito y la incorporación de una alimentación saludable serán sin duda beneficiosos para todos, ya sea que tengan peso adecuado, estén con bajo peso o sobrepeso.

 

Asesora:
Dra. Carina E. Mougel
Pediatra
Nutrición Infanto Juvenil
Miembro de la Sociedad
Argentina de Pediatría
Tel.: (011) 15-5011-4065