Oct
10

Una mirada sobre la educacion

De la igualdad a la diversidad y la inclusión

Históricamente en nuestro país, la escuela se caracterizó por sostener el principio de igualdad en la enseñanza. De esta manera se trazó una educación donde quedó esta  identidad constituida en todas sus formalidades.
Sostener el principio de igualdad, diría Tonucci, “confundió la idea de dar iguales posibilidades a todos los niños con considerar que todos los niños son iguales”.
De esta forma planteada, la educación no sería más que una forma de progresiva homogeneidad e igualdad basada en la discriminación.

La política educativa actual pone de manifiesto recobrar el derecho universal a la educación, la igualdad de acceso al patrimonio cultural y al sistema educativo desde un enfoque de recuperación de la diversidad. Pensar sobre la diferencia que nos une en el género humano.

La escuela que instituye y acepta la diversidad entre sus alumnos, pensando en representaciones de reconocimiento de la diferencia, es aquella que considera a cada uno de los sujetos que la componen. Es aquella que entiende que el sujeto construye su identidad a partir de las múltiples experiencias con los otros, y promueve entre todos la plena posibilidad de educarse. “La cuestión de la identidad cultural, de la cual forman parte la dimensión individual y de clase de los educandos cuyo respeto es absolutamente fundamental en la práctica educativa progresista, es un problema que no puede ser desdeñado. ¿Cómo  ser educador (…), sin aprender, con mayor o menor esfuerzo, a convivir con la diferencia?” decía  Paulo Freire.

No es atípico escuchar el comentario que cuestiona el nuevo paradigma en la educación sobre el supuesto de que “lo pasado fue mejor.” Sería conveniente que ante esto pudiéramos realizar un análisis menos simplista de los distintos momentos históricos y las necesidades estructurales existentes en la actualidad. Los contextos son distintos y es por ello que debemos responder a las necesidades de nuestra realidad, educar individuos que participen de una trama social que va cambiando.

Garantizar el derecho universal a la educación sobre la base de la diversidad cimenta las bases de una futura sociedad donde no haya excluidos, donde aprendan todos los niños/as, adolescentes, jóvenes y adultos/as, puesto que son sujetos iguales en derecho y dignidad.

Los nuevos escenarios educativos nos ponen frente a desafíos constantes que deberemos sortear, conscientes de la necesidad de formación profesional docente. Realizar una profunda reflexión sobre nuestras prácticas implica entender la complejidad del proceso pedagógico que debemos garantizar.

 

Asesora:
Viviana Inés Granado
Lic. en Ciencias Biológicas
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