Oct
10

Frida Kahlo

La extraordinaria pintora Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón, mejor conocida como Frida Kahlo, es la creadora de una obra personal, ingenua y autobiográfica en la que expresa su exaltada sensibilidad y muestra los turbulentos acontecimientos que marcaron su vida.
Frida nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. Su padre era un fotógrafo europeo y su madre una mexicana de ascendencia indígena y española.

A los seis años, y casi como una revelación de lo que sería su vida, enfermó de poliomielitis, cuya secuela fue una dificultad motora permanente.
A los dieciocho años, un accidente cambiaría el resto de su vida e influiría significativamente en su trabajo...

 

El autobús que la llevaba de la escuela a su casa fue embestido por un tranvía y quedó muy lastimada entre los hierros, cubierta, casi premonitoriamente, por pintura dorada que algún pasajero llevaba consigo. En su diario escribió: “Yo soy la desintegración”.
Sin embargo, Frida fue construyéndose de a poco y se pintó a sí misma, desde el dolor y el llanto hasta la exaltación y la belleza. Fue su propia modelo mientras se contemplaba en el espejo que sus padres colocaron al pie de su cama. Allí comenzó a observarse hasta convertirse en el principal objeto de su pintura: “Me pinto a mí misma porque estoy a menudo sola y porque soy el tema que mejor conozco.”
La joven creaba y se recreaba, gozaba y amaba como nadie. Vivía porque había elegido la vida.
Se enamoró del muralista Diego Rivera y sufrió desesperadamente a su lado pero siguió amándolo hasta el final. Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio y divorcio. Soportó sus engaños y sus tormentos, pero su relación también estuvo teñida de ternura. El creyó siempre en ella y fue el que más apoyó y alabó su pintura.
Se desintegraba físicamente, pero al mismo tiempo se eternizaba hasta convertirse en mito. La artista mexicana murió en Coyoacán a sus cuarenta y siete años.

Creó muchísimas obras relacionadas con sus experiencias de vida, con su dolor físico y espiritual. De sus casi 200 pinturas, dibujos y esbozos, 55 son autorretratos.

Hoy contemplamos a esa Frida construida por sí misma y la admiramos, con sus trajes de tehuana, sus vestidos largos con puntillas, sus cintas de raso, sus flores, sus joyas precolombinas, sus ojos maravillosos, casi de fiera herida, enmarcados por ese entrecejo que la hacía única, irrepetible.
Mujer entera, arrebatadora y extenuante, es la imagen y el alma femenina que más representa a América Latina.

"No sé si mis pinturas son o no surrealistas, pero de lo que
sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser.
Como mis temas han sido siempre mis sensaciones, mis
estados de ánimo y las reacciones profundas que la vida
ha producido en mí, yo lo he llevadoobjetivamente y plasmado
en las figuras que hago de mí misma, que es lo más sincero y real
que he podido hacer para expresar lo que he sentido
dentro y fuera de mí misma".


 


La Casa Azul

La Casa Azul fue declarada museo cuatro años después de la muerte de la pintora. Ubicada en uno de los barrios más bellos de México, recibe miles de visitantes anualmente. En esta casa Frida nació, a ella siempre volvió y en ella murió. Todo en la casa habla de ella, y sus objetos personales dejan a la vista su universo más íntimo.

 

 


El amor de su vida

“Su obra es ácida, tierna y dura como el acero. Fina como el ala de una mariposa, amable como una sonrisa y cruel como la amargura de la vida… Verán, yo no creo que ninguna mujer haya plasmado jamás tan angustiosa poesía en un lienzo”.

Diego Rivera