Feb
20

Imposible no comunicar

En el campo de la comunicación humana distinguimos cinco axiomas centrados en la dimensión interpersonal de la comunicación. Uno de ellos, “No podemos no comunicarnos” se deriva de una característica básica del comportamiento; y es que no hay algo que sea lo contrario del comportamiento, y por lo tanto es imposible no comportarse. Toda conducta consciente o no, intencional o no, puede ser interpretada y tiene, por ende, un valor de mensaje, comunica algo. Tanto las palabras como el silencio influyen sobre los demás, con lo cual, aunque se lo intente, no se puede dejar de comunicar.

Cada vez que decimos algo, el mensaje contiene dos partes: el contenido (“lo que se dice”)  y la forma (“cómo se dice”); con este último aspecto usted le dice a los demás cómo deben tomar su mensaje (bromeando, serio, contento, presionado, etc.). Razón por la cual cuando nos comunicamos debemos tener en cuenta diferentes variantes: lo que hacemos con el cuerpo (movimientos, gestos, posturas), la voz (tono, ritmo y volumen) y el contexto (situación física, social, cultural).
La información nos llega a través de los cinco sentidos, los datos sensoriales nos dan un panorama general de la situación aún cuando no se diga palabra alguna; el leguaje no verbal es a menudo más poderoso que las palabras, con frecuencia es usado inconscientemente, varía según las culturas y puede ser mal interpretado.

 

Algunas cuestiones a tener en cuenta:

•    La forma en que miramos es muy importante en la interacción con los demás, tanto que puede afianzar, quitar importancia o desmentir aquello que estamos diciendo. Las miradas son un canal de información paralelo al lenguaje hablado y hay que saber utilizarlas para que los dos canales estén sincronizados. Si miramos a nuestro interlocutor conseguiremos mayor respuesta ya que le indica al otro que estamos siguiendo la conversación y que nos interesa. Ahora, un exceso de contacto ocular fijo y continuo puede resultar molesto y si retiramos la mirada mostramos desinterés, superioridad, timidez o sumisión. Las expresiones en la cara expresan nuestros sentimientos.
•    En cuanto a la distancia personal, hay situaciones en las que no se respeta. Esto se produce en dos sentidos, ya sea si un desconocido se sitúa en nuestra distancia personal como si fuera una persona muy cercana (50-125cm), o si alguien muy cercano se mantiene alejado de nosotros y evita el acercamiento.
•    En lo que respecta a la postura, la inclinación de nuestro cuerpo hacia el interlocutor suele ser interpretada como muestra de atención y acercamiento, mientras que estar inclinado hacia atrás  indica desinterés o rechazo.
•    El tener los brazos cruzados se ha asociado con una actitud defensiva, mientras que la distención y relajación de los brazos trasmite una actitud confiada.

A su vez, cada uno de nosotros interpretamos los datos sensoriales a partir de experiencias pasadas, tomamos los hechos a partir de creencias personales, deseos (cosas que uno quiere tener, hacer y ser) y sentimientos que nos llevarán a responder de una manera particular y no de otra.
Debemos tener siempre presente que el modo en que nos comunicamos define cómo concebimos la relación con el otro. A través de las conversaciones creamos realidades, hay conversaciones que inhiben el resultado y otras que lo facilitan. Si tenemos en cuenta que idénticas acciones nos llevan a idénticos resultados, tenemos que preguntarnos si nuestra forma de conversar está logrando los resultados que deseamos. Si estos son insatisfactorios, debemos modificar la manera en que nos conducimos, nuestro modo de comunicarnos, y así  generar un cambio en el contexto.

 

Asesora:
Lic. Gisela V. Mougel
Psicóloga
Tel.: (011) 15-5011-4065