Abr
29

Cambiaron la Historia de la Moda

Un evento social o una película pueden imponer el uso de un determinado atuendo, haciendo incluso que éste deje su huella en la historia. Un escote, una actriz, un vestido de novia o un actor… Qué es lo que hace que se conviertan en un ícono?
Misterio, glamour, luces y cámaras. Una combinación perfecta que sobrevive a sus protagonistas.

 

Escote Halter
Este modelo de escote da a las prendas un toque muy femenino y sirve tanto para resaltar como para disimular el busto, según se lleve drapeado y en caída o cerrado y en “V” invertida. Se abrocha tras la nuca, dejando a la vista espalda, hombros y brazos. Su mayor mentora? Marilyn, la personificación del glamour de Hollywood por excelencia.

 

Look Andrógino
El personaje de Diane Keaton en Annie Hall es el mayor ícono del look andrógino y masculino del cine. La protagonista, vestida con pantalones anchos, camisas de hombre, chalecos y corbatas, inspira permanentemente a los diseñadores. Los trajes, tiradores y corbatas, pasaron a formar parte del armario femenino. Desde entonces, inundan las pasarelas y las tiendas. Con esta película Diane Keaton ganó el Oscar a la Mejor Actriz en 1977. La mayor parte de la ropa que usó en la película era de su propiedad.

 

Los hombres también
El look de James Dean en Rebelde sin Causa es simple pero sin duda uno de los más influyentes en la moda masculina del siglo XX. La combinación de vaqueros, camisetas básicas y botas desgastadas, trasladaron en su momento estas prendas de trabajo al armario de todos los jóvenes del planeta.
A finales de los ´70 fue John Travolta en Fiebre de Sábado por la Noche quien produjo el gran cambio. Este personaje ítaloamericano de la película hizo que el mundo comenzara a bailar de una forma diferente. Música disco, pantalones Oxford, trajes blancos, zapatos con plataforma, camisas cuello en V.
Un estilo inolvidable. Un personaje mítico.


El vestido de novia más visto de la historia
Fue sin dudas el de Lady Di. En seda color marfil, con escote en pico, grandes volados, mangas abuchonadas y una cola de 20 metros. Hace 30 años lo vieron por T.V. más de 700 millones de espectadores. Sus creadores fueron los diseñadores británicos David y Elizabeth Emanuel.

 

Los tiempos cambian
Tan protagonistas como las actrices que los llevan, los vestidos se han convertido con los años en uno de los máximos atractivos de la noche de los Oscar.
En sus ediciones más jóvenes, eran los mismísimos vestuaristas de las cinematográficas quienes se encargaban de vestir a las estrellas.
Existían varios factores para que las actrices no prestaran tanta atención a sus vestidos como hoy en día. Uno era que las fotos de entonces sólo se hacían de cintura para arriba; otro, que no se retransmitía a todo el mundo por televisión; y otro, las grandes guerras. Como muestra, basta un botón: Ingrid Bergman usó el mismo vestido... dos años seguidos! (1944 y 1945) y a nadie le pareció extraño.
Pasadas las guerras, las décadas de los ´60 y los ´70 carecieron de brillo y se utilizó sobre todo la ropa de día.
Hasta los ´80 no llegaría a la gala lo que hoy conocemos como el glamour de las estrellas, y tenía que ser Giorgio Armani el que comenzara a vestirlas.
Para los ´90 todos los diseñadores se dieron cuenta de las claras ventajas en cuanto a publicidad y repercusión mediática de vestir a las figuras, y se montó una verdadera guerra de firmas de moda que invierten tiempo y dinero en la alfombra roja.