Abr
29

Frutas con sabor y flores con perfume

Cuando vamos a comprar frutas y verduras no nos asombramos de ver una gran variedad expuesta en las góndolas: frutillas, ananás, hongos, champiñones, uvas, arándanos y muchas más. Algunas de estas especies son exóticas pero la gran mayoría provienen de nuestras provincias. Podemos decir que casi no existen las frutas y hortalizas de estación, ahora las tenemos todo el año! Sin embargo su sabor, color, aroma, no son iguales a los de antes.

Si tenemos la suerte de probar algunas que provienen de huertas orgánicas, o simplemente hacemos una ensalada con tomates y lechuga de una huerta realizada en nuestra casa, vamos a comprobar que los sabores y texturas son bien diferentes.

Igualmente pasa con muchas especies de flores, el más notorio es el caso de las rosas. Una rosa comprada de cabo largo no posee el mismo perfume que una cortada de un jardín. Por supuesto son variedades distintas, pero la rosa siempre fue una de las flores más bonitas por sus colores y también por su perfume.

¿Nos estamos acostumbrando a verduras de colores tan lustrosos que parecen de plástico? ¿Nos estamos acostumbrando a tener rosas en floreros que no llenan los ambientes de perfume?

Durante el desarrollo agrícola de los pueblos, la selección de los alimentos se ha hecho de acuerdo al gusto, al olfato, o por simple sentido estético de la forma o los colores. Si reflexionamos sobre esto es inevitable que surja la pregunta: ¿Por qué se modificó en estas últimas décadas esta conducta?
El desarrollo tecnológico, los organismos modificados genéticamente (OMG) y los cultivos intensivos, todos ellos muy relacionados con los aspectos económicos de una región o país, tienen como objetivo lograr mayores rendimientos y/o reducir costos de producción.


Aplicando ingeniería genética se obtienen en menor tiempo y con mayor precisión las nuevas cualidades deseadas en una planta. Por ejemplo, en los tomates conocidos como “larga vida” se inhibe una enzima de maduración: el resultado es que tienen una vida más larga en la góndola.
En México se practica la floricultura intensiva, de esta manera las plantas modificadas genéticamente florecen en forma sincronizada y son vendidas a mayor costo en épocas festivas.
Pero algo está cambiando!!
Hoy la sociedad busca alimentos más naturales, más sanos, y a la hora de comprar muchas veces queremos saber de dónde provienen y cómo fue su producción.

 

Un ejemplo a seguir

La “Fiesta del Tomate Platense” encierra una historia de trabajo por parte de los quinteros de la región por rescatar y conservar un tomate distinto con gusto propio, realizada el 25 de enero de 2012.
El Ing. Agr. Juan José Garat, director del proyecto de extensión para el “Rescate y Difusión del Tomate Platense", comentó que la fiesta surgió como una de las actividades en el marco del proyecto para revalorizar la producción y consumo del tomate platense y otros cultivos hortícolas. “Es un espacio con el tomate como anfitrión donde se pone en valor la horticultura local y el contacto de productor a consumidor”.
Los visitantes pudieron comprar verduras frescas como morrón, ajíes vinagres, zapallo, cebolla inverniza, brócoli, hinojo, etc. todos con una historia similar a la del tomate.
También hubo un “sendero de la agricultura familiar y tecnologías alternativas”, espacio en el que se presentaron artefactos para el mejor aprovechamiento de los recursos como un calefón solar, y otros.

OMG

Significa “Organismos Modificados Genéticamente”. La sigla fue denominada así por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dependiente de la Naciones Unidas, para referirse a los alimentos transgénicos.
Los OMG son aquellos a los cuales se les agregaron o eliminaron genes, con la finalidad de mejorar la producción.