May
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Stella McCartney

Mucho más que “la hija de…”

En el mundo de la moda hay un nombre indiscutido: el de Stella McCartney.

Nacida el 13 de septiembre de 1971, en Lambeth, Londres, Stella podría haber elegido una vida cómoda, disfrutando de la fortuna familiar y de los beneficios que genera ser la hija de, nada más y nada menos, el ex Beatle Paul McCartney. Sin embargo, ella fue por más y decidió seguir su vocación y dedicarse de lleno a eso: la moda. A los 15 años consiguió su primer trabajo en el mundo fashion gracias a una pasantía en la reconocida casa francesa Lacroix, para la que tuvo que radicarse en Paris. Poco después y tras haber terminado el secundario, se inscribió en la escuela de diseño Central Saint Martin (de la que salieron otros genios de la moda como Alexander McQueen).

Su paso por allí no podría haber sido más exitoso. Su talento, capacidad, sensibilidad artística y dedicación, eran el comentario de sus profesores y de todos los que compartieron aula con ella. La opinión unánime de todos ellos y sus trabajos lograron que Stella egresara siendo una auténtica “niña mimada” de la moda. Un diamante en bruto dispuesto a triunfar.

En 1997, dos años después de haber egresado, fue contratada como Directora Creativa de la Casa Chloé. Sucedía en el cargo al excéntrico diseñador Karl Lagerfeld, quien en aquel momento dudó de la elección y sugirió que su nombre venía de la música, no de la moda, y que ojalá hubiera heredado el talento de su padre.
Ella se llamó a silencio y confirmó lo que mejor sabía hacer: las ventas aumentaron vertiginosamente.

Su inmejorable presente laboral contrastaba con su doloroso momento personal: tras una larga y dura batalla contra el cáncer, moría su madre, la talentosa fotógrafa Linda Eastman. El golpe fue devastador dado que ella fue una de las grandes influencias de la diseñadora, quien heredó de su madre gran parte de su sensibilidad artística.
Súper profesional, Stella vivió su duelo a la par que le dedicaba todo su tiempo y energías a su labor. La unión con sus dos hermanas mayores Heather y Mary, su hermano menor James y su padre Paul, fue fundamental para salir adelante. Lo hizo con todas sus fuerzas y cuatro años más tarde abandonaba Chloé para lanzar su propia firma. Lejos de aprovechar la fortuna paterna, Stella lo hizo con el apoyo del Grupo Gucci.

En marzo de 2001, y con sólo 29 años, presentó su línea con un desfile en la pasarela prêt-à-porter de París. En cada uno de sus diseños podía verse su conocimiento del mundo y del arte, pero también de la ecología y su amor a los animales. Porque Stella, al igual que sus padres, es ecologista de la primera hora y vegetariana estricta que está absolutamente en contra del uso de pieles y cueros en la confección de ropa. Su compromiso con la causa es tal que forma parte y motoriza diferentes campañas para concientizar sobre la importancia del tema. De hecho, esta mujer que a los 40 años goza de un apacible momento familiar con su marido y sus cuatro pequeños hijos, es una de las figuras que más campañas de PETA ha protagonizado para evitar la matanza de animales. Su empeño en pos de la ecología es tan grande que permanentemente busca innovar en el desarrollo de telas orgánicas, naturales y biodegradables, por el bienestar del planeta.

Amiga de modelos como Kate Moss y Naomi Campbell, suele vestir a muchas actrices y celebrities para las alfombras rojas de los grandes eventos.

¿La última que deslumbró con un vestido suyo? La actriz Cameron Díaz en la gala del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Con un diseño de espalda profunda y paillettes, Stella demostró, una vez más, que la moda era lo suyo y que no se equivocó.