May
02

Contratos prematrimoniales

Legalmente ¿amor?

Muchos famosos (y millonarios, claro) parecen haber entendido al pie de la letra el refrán popular que afirma que “nada es para siempre”.  Conscientes de eso y sin pensar que el amor pudiera llegar a ser la excepción a la regla, decidieron proteger sus patrimonios financieros antes de dar el “Sí, quiero”.

Si bien en Hollywood la gran mayoría de las parejas dejan establecido de antemano qué será para cada uno (y qué no!) si las cosas no funcionan, hay cinco casos que vale la pena conocer...


Michael Douglas - Catherine Zeta-Jones

Luego del divorcio de su primera mujer, que le costó una verdadera fortuna y que fue un escándalo que ocupó cientos de páginas de revistas, Michael Douglas tomó sus precauciones. Por eso, antes de casarse con la hermosa actriz galesa Catherine Zeta-Jones, se “amparó” legalmente. En caso de divorcio, ella no tiene derecho a pedir la mitad de la fortuna de Douglas, sino casi 3 millones de dólares por cada año de matrimonio. ¿Su as en la manga? Si el actor, conocido por su adicción al sexo, la engañara, ella tendría derecho a más de la mitad del patrimonio del actor. Otra excentricidad que Douglas también habría exigido vía legal, es que la bellísima galesa no se exceda en el peso. Durante los últimos años, la actriz le demostró su incondicionalidad cuando él afrontó un difícil tipo de cáncer, por lo que nos preguntamos si Michael habrá cambiado alguna cláusula a favor de Catherine, que también es la madre de sus dos hijos menores.

 


Tom Cruise - Katie Holmes

Antes de contraer matrimonio con una fastuosa fiesta digna de Hollywood, Cruise (que ya había estado casado con la actriz Nicole Kidman, aunque sin acuerdo previo, quizá porque entonces ninguno de los dos aún era millonario) le hizo firmar un extenso contrato prenupcial a la “angelical” y jovensísima Katie Holmes. Allí se establecía que, por cada año de matrimonio, la actriz recibiría 3 millones de dólares y sólo si pasaban los 11 años de casados, ella obtendría la mitad de la fortuna de Cruise. ¿La pregunta de todos? Lo difícil que debe ser estar casada con Cruise como para tener que recibir un monto tan elevado para poder seguir haciéndolo. ¿Más? Para poder casarse, Holmes debió dejar de lado la fe católica y volcarse a la Cienciología, credo que profesa el actor.

 


Nicole Kidman - Keith Urban

La ex de Cruise también tomó recaudos a la hora de volver a dar el sí, esta vez con el cantante de música country Keith Urban. Como él previamente tuvo episodios de adicción a las drogas, legalmente quedó establecido que si se llegan a separar por un problema relacionado con aquello, Urban no recibirá dinero por parte de la australiana. Mientras tanto y por cada año juntos, él recibe 640 mil dólares. ¿Un punto en el que cedió la australiana? En caso de divorcio, la tenencia de la hija de ambos será compartida.

 


Sandra Bullock- Jesse James

Lejos de pedidos absurdos, excéntricos o de cláusulas millonarias, la actriz aclaró en su contrato prenupcial con el motociclista Jesse James, que él únicamente se quedaría sin una sola moneda suya si le era infiel. En 2010, pocos días después de recibir el Oscar por su rol en “Un sueño posible”, Bullock asistió a la humillación pública que significó enterarse por las revistas de que su esposo le había sido infiel y se divorció. James no recibió absolutamente nada. Si bien su contrato fue escueto y su pena, enorme, la realidad es que Bullock logró conservar intacta su fortuna, una de las más grandes de las estrellas de Hollywood.

 


Jennifer López - Ben Affleck

Si bien los actores no llegaron al altar y Jennifer “quemó” en una suerte de rito pagano el vestido de novia que había comprado (y que le habría costado más de 30 mil dólares!) para su enlace con Affleck, lo cierto es que sí llegó a haber un contrato prenupcial. En él, la actriz y cantante establecía que Affleck debía cumplir con sus “deberes maritales” varias veces por semana y que si eso no sucedía, se le aplicaba una multa. ¿Más? Si él le era infiel, debía pagarle 5 millones de dólares antes de seguir conversando.