May
14

el método alexander

"Traducimos todo, ya sea físico, mental o espiritual, en tensión muscular”.  Frederick Matthias Alexander.

Si de cambiar hábitos se trata, nada mejor que el Método Alexander. Científicos, religiosos y políticos de la época, reconocieron ampliamente el trabajo de Frederik Matthias Alexander, este australiano nacido en 1869. Luego de un profundo trabajo de autoconocimiento, Alexander habló sobre la estrecha relación que existe entre la cabeza, la nuca, la espalda y el control de la postura.

 

 

Tendones, articulaciones y músculos deben ser considerados como un todo al igual que nuestro cuerpo y nuestra psiquis, y no tratados en forma individual. Han de relacionarse en forma armoniosa, existiendo un equilibrio de tensión en todo nuestro sistema neuromuscular, desde la cabeza hasta los pies, dado el control consciente que deberíamos poder ejercer. La meta a alcanzar es saber decir NO a nuestros estímulos habituales, inhibiéndolos.

Alexander llevó las conclusiones de su autobservación a Inglaterra, donde fundó la primera escuela que enseñó su técnica, extendiéndose luego a Estados Unidos. En nuestro país existe desde el año 2006, la Escuela de Técnica Alexander, oficialmente reconocida.

 

El disparador

La carrera de Frederick como recitador de obras de Shakespeare, se vio truncada en su mismo inicio por recurrentes afonías. Ningún profesional lograba curar esta patología crónica y así fue como Alexander comenzó a observarse. Estaba seguro que su problema provenía de la forma en que él utilizaba su cuerpo al recitar. Ayudándose con un espejo notó que la postura de su cabeza antes de comenzar a recitar hacía que su cuello se tensionara y su garganta se deprimiera. Incluso la manera en que se paraba producía rigidez muscular en sus piernas. ¿Cómo cambiar estos hábitos? Es aquí donde comienza todo… cambiando su patrón de movimientos.

 

Publicó cuatro libros: “La herencia suprema del hombre”, “El control constructivo consciente del hombre”, “El uso de sí mismo” y “La constante universal de la vida.”