Verse bien

Oct
10

¿Somos lo que comemos… o lo que creemos comer?

El estado de ánimo puede influir en cómo se sienten físicamente satisfechas las personas después de una comida y en la probabilidad de que se sientan todavía hambrientos y consuman más raciones de comida, según sugiere un nuevo estudio realizado por la Universidad de Yale.

El estudio, que podría tener implicaciones en la lucha contra la obesidad, aparece en línea en la revista Health Psychology. El equipo de investigación se centró en los niveles de ghrelina, la llamada "hormona del hambre" en el intestino, lo que estimula el apetito y la sensación de hambre. Los niveles de ghrelina aumentan normalmente antes de las comidas y disminuyen después de las mismas. Cuanto más altos los niveles de ghrelina en el sistema, más propensa es una persona a comer en exceso.

Oct
10

El multiple origen de la necesidad de comer

El hambre estomacal debería ser la única sensación que nos impulse a comer. Si pudiéramos rehabilitar el ciclo alimentario: comer alimentos naturales en respuesta al hambre y hasta la saciedad, el aporte calórico se equilibraría automáticamente. Como dice Francisco de Quevedo: “Comer hasta matar el hambre es bueno, mas comer por cumplir con el regalo hasta matar al comedor, es malo; y la templanza es el mejor galeno”.

¿De dónde proviene esa necesidad imperiosa e incontenible de ingerir alimentos en exceso que hemos llamado voracidad o glotonería?