Jun
13

Palomas: parte del paisaje urbano

 

El de las palomas es un tema que divide a las personas en dos grupos: están quienes las alimentan, las cuidan, crían sus pichones huérfanos, sanan sus heridas; y por otro lado, quienes las odian porque dicen que transmiten enfermedades y que destruyen edificios con sus excrementos.
La paloma de ciudad (Columba livia var.) es una especie de la familia de los Colúmbidos, de tamaño mediano, cabeza pequeña, cuerpo redondeado y cola amplia.

 

 

La variedad doméstica pertenece al orden de los Columbiformes y proviene de la Columba livia livia, la cual ha dado origen a todas las razas de palomas domésticas y, en particular, a la paloma semidoméstica actual.

Son gregarias, gustan congregarse en grandes bandos que pueden llegar a varios cientos de individuos. Una colonia de palomas incluye aproximadamente un porcentaje igual de machos y de hembras, pero únicamente el 60% de la población se reproducirá; el resto serán aves jóvenes, seniles o enfermas. Se pueden aparear en cualquier época del año (especialmente en las ciudades, donde tienen los recursos suficientes para reproducirse en cualquier período), aunque con especial intensidad en primavera y otoño.

El número de puestas anuales puede variar de 6 a 11, y el número de pichones entre 12 y 20, parámetros que variarán dependiendo de factores como la disponibilidad de alimento, presencia de depredadores, condiciones climáticas, etc.
Los pichones abandonan el nido entre las 4 y 6 semanas, y pasan a ser fértiles a los 4 meses. La supervivencia en estado salvaje se sitúa alrededor de los 15 años; en hábitats urbanos disminuye considerablemente a 4-5 años.
Estas  aves son  exóticas en nuestro país y, como todo animal no perteneciente naturalmente a una región, no presenta predadores naturales. Sin embargo, están expuestas permanentemente a los accidentes automovilísticos y a la captura por perros y gatos domésticos con lo cual existe un cierto control poblacional.

A partir de mediados del siglo pasado se han incrementado el número de palomas en todas las ciudades del mundo y se considera que a partir de un número de 500 palomas por Km2 ya empiezan a ser un problema. 
Es cierto que pueden contagiar enfermedades, como  todos los animales. Incluso psitacosis (denominada ornitosis cuando se habla de palomas) pero no hay trabajos científicos que determinen el rol de las palomas en la transmisión de esta enfermedad hacia el hombre.
No menos cierto es que el acúmulo de sus excrementos, cuando hay una importante cantidad de aves, produce alteraciones en las estructuras de los edificios.
Es por ello que se están utilizando diversos métodos de control, algunos más exitosos que otros. Por ejemplo, el  intento de alejarlas de determinadas zonas colocando halcones que las espantan o por radiofrecuencia.

En diversas ciudades del mundo se ha comenzado con controles poblacionales, algunos increíblemente cruentos como en la ciudad de Barcelona. Otras incursionaron hace pocos años con controles ÉTICOS. En algunas se efectúa el control con manejos hormonales y se ha logrado, de esta manera, hasta un 50% menos de nacimientos anuales.
Para realizar un control de las poblaciones es necesario un trabajo exhaustivo previo efectuado por un grupo multidisciplinario de profesionales. No sirve simplemente transpolar el trabajo realizado en otras ciudades.
Cabe recordar que cualquier iniciativa debe realizarse dentro del marco del respeto a la Vida Animal, y en concertación con asociaciones protectoras de animales.

 

Se han establecido en las grandes ciudades convirtiéndose en parte del paisaje urbano, ya que en las plazas de todo el mundo se puede observar a personas alimentándolas, intentando algún breve contacto con la naturaleza.

 

 

 

 

Asesora:
Dr. Fernando Pedrosa
Médico Veterinario
Faunavets - Especialistas en
Animales No Tradicionales-
www.vetedeexoticos.com.ar