Oct
10

Nuestros Monos

El Carayá o Mono Aullador

En la Argentina habitan cuatro especies de monos distintos. Entre ellos los monos Carayá  que son los primates más australes del mundo. Viven naturalmente en las selvas de las provincias de Salta, Formosa, Chaco, norte de Santa Fe, sur de Corrientes y parte de Misiones.
Son también conocidos como monos aulladores ya que su desarrollada laringe les permite emitir un sonido similar a un bramido ronco que se escucha a más de tres kilómetros de distancia. Se los considera uno de los animales más ruidosos del mundo.

Viven en grupos que pueden ser desde 3 hasta 20 ejemplares, donde hay un macho y una hembra dominantes, varias hembras, crías y machos jóvenes. Conviven en armonía y colaboran entre todos en la crianza de los más pequeños. La gestación dura 6 meses aproximadamente y tienen una sola cría por vez.
Sus viviendas son las copas de los árboles y utilizan su cola, tan larga como todo su cuerpo, como un miembro más, pudiendo colgar cabeza abajo sujetándose sólo con ella. Una particularidad es que estos animales se alimentan básicamente de hojas, denominándose folívoros, por lo que su dieta debe estar conformada por una variedad importante de hojas y brotes.

Hay una gran diferencia morfológica entre machos y hembras: mientras que los primeros pueden llegar a pesar 9 kilos, sus compañeras llegan sólo a la mitad de ese peso. Otra característica llamativa es que los machos adultos son de color negro, mientras que las hembras y las crías son de color amarillo pajizo. Las crías macho cambian de color cuando se desarrollan llegando a la edad adulta.

Un aspecto relevante es la importancia que cumple la comunicación dentro del grupo, compuesta tanto de lenguaje sonoro como gestual. Cuando se sienten amenazados reaccionan todos juntos, reorganizándose y defendiéndose con gritos, cortando ramas de los árboles y defecando sobre el intruso.

Las madres llevan por varios meses a las crías en su espalda, alimentándolas y cuidándolas todo ese período.

De las cuatro especies de primates argentinos, el Carayá es el que más se comercializa. Las crías en primer lugar y los jóvenes son los que más se demandan como mascotas. Las capturas realizadas generalmente por los lugareños no sólo perjudican al mono capturado, sino también al grupo al que pertenecía y a la especie, ya que su fuerte defensa del grupo impide agarrar a la cría sin tener que matar a la madre y a los machos adultos que la defienden.

Las crías son  vendidas a la vera del camino o trasladadas a las grandes ciudades para su comercialización. Este traslado se realiza en condiciones paupérrimas, donde una significativa cantidad de animales mueren. Luego, las malas dietas y las infecciones hacen el resto, sobreviviendo muy pocos animales.

Es impresionante la cantidad de patologías que desarrollan en cautiverio, desde fracturas espontáneas por descalcificaciones, diarreas con úlceras intestinales por mala alimentación, hasta el contagio por parte del hombre de una larga lista de enfermedades infecto-contagiosas.
Los que logran sobrevivir a todos estos problemas, encuentran otro tan grave como los anteriores. Los machos que llegan a adultos se vuelven agresivos en un altísimo porcentaje ya que quieren ser los machos dominantes de la tropa (en este caso la familia) comenzando con ataques y mordidas con el consiguiente riesgo para las personas que lo criaron “como si fuese un hijo”. Es así que encontramos gente que ha sufrido mordeduras con las consiguientes suturas… de hasta 150 puntos! (sí, leyó bien: 150)

En esta última instancia, la gente debe deshacerse del animal entregándolo en los centros de zoonosis o intentando ubicarlos en zoológicos; pero estos establecimientos, en general, se encuentran saturados de monos y deberían contar con un lugar para que este nuevo integrante permanezca solo, porque si se juntara con otro macho se provocarían graves peleas entre ambos.

Por eso, cuando vea a una persona inescrupulosa que vende monos, por favor NO LE COMPRE. La única manera de terminar con el tráfico de animales es no adquiriendo la vida de aquellos seres que no han nacido para estar atados a una cadena o encerrados en una jaula. Nosotros también somos responsables. Nuestra actitud y nuestro compromiso servirán para evitar la muerte de tantos monos.

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Asesora:
Dr. Fernando Pedrosa
Médico Veterinario
Faunavets - Especialistas en
Animales No Tradicionales-
www.vetedeexoticos.com.ar